Pachamia | Diseño de fincas en permacultura
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Diseño de fincas en permacultura

La permacultura es una disciplina de pensamiento sistémico que nos permite diseñar espacio y asentamientos humanos de manera sostenible, eso implica para el caso de las fincas (pequeña y de gran escala) integrar a las plantas, los animales, paisajes, construcciones, tecnologías, agua, energía y asentamientos humanos en sistemas armoniosos y simbióticos, mejorar la diversidad de manera que se pueda obtener la estabilidad y resistencia de los ecosistemas, y un mayor potencial para la sostenibilidad económica a largo plazo. Los sistemas apoyados en principios de permacultura mejoran el rendimiento y reducen el consumo de elementos externos, mejoran la calidad del suelo y protegen la biodiversidad; integran los bosques comestibles con sus árboles fertilizantes, cultivan los suelos con cubiertas permanentes y el reciclaje de nutrientes, gestionan con máxima eficiencia la infiltración del agua de lluvia. Los principios sobre los que se alimenta esta actividad son el cuidado de la tierra, el cuidado de las personas y el reparto equitativo de los recursos

El diseño de fincas conlleva la gestión holística del lugar, según las necesidades y objetivos planteados, permite diseñar y gestionar el espacio incluyendo la totalidad de los elementos participantes.

Una finca diseñada en permacultura, nos permite:
– Reducir el consumo de agua (menor huella hídrica) y energía (mayor eficiencia energética con una conversión energética alta).
– Es un modelo de mitigación (incrementa las fuentes de secuestro del carbono reduciendo los gases de efecto invernadero -GEI) y adaptación (resistencia y resiliencia) al cambio climático.
– Mejora la calidad nutracéutica de la alimentación.
– Participa en un mayor nivel de autosuficiencia. obteniendo un máximo de aprovechamiento y productividad, con bajos costes.
– Favorece la protección y restauración de la biodiversidad.
– Permite los cierres de ciclos de energía, nutrientes, materiales, agua,…
– Colabora en la ampliación del ciclo de vida de los productos (“de la cuna a la
cuna”- cradle to cradle).
– Colabora en un mayor nivel de resiliencia agroecológica.
– Mejora el paisaje agrario proveyéndolo de bosques y jardines comestibles.
– Contribuye a la recuperación de terrenos de cultivo abandonados y degradados.
– Evita la desertificación.
– No utiliza productos químicos de síntesis, incluso requieren un mínimo tratamiento
ecológicos.
– Colabora en la concienciación y formación ambiental.
– entre otros.